Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


Ilusión

>> jueves, 10 de agosto de 2017


Más de dos décadas imaginó el amor de su vida. Leyó la carta astral, la maya, fue a adivinos ambulantes...  Tanto indagó que olvidó dejarse encontrar. Estaba tan distraído que no se percató de que su otra mitad, después de verlo y no sentirse reconocida, lo dejó partir.

2 comentarios:

María Perlada jueves, agosto 10, 2017  

Qué pena andar tan distraído que no se encontró, y a veces, la ilusión se disipa en un instante.

Un placer leerte, amigo mío.

Besos enormes.

Juan Camilo jueves, agosto 10, 2017  

María
A veces, muchas veces, sucede y mucha gente no se da cuenta de ello. Gracias por tu comentario.
Un abrazo.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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